Pan pita: receta fácil y sin horno

Esta receta comienza una tarde de lunes de otoño en la que casi me doy puños con mi computador porque no dejaba de congelarse la pantalla mientras intentaba hacer mi tarea de cartografía. Hasta comencé a buscar nuevos portatiles para reemplazar a mi bebé que lleva conmigo más de siete años. Eran las cinco de la tarde y apenas había logrado crear dos mapas de once, y debía enviar el archivo con todos los mapas esa misma noche; una tarea que se puede hacer en menos de dos horas me estaba tomando toda la tarde. Para contextualizar un poco, el programa que utilizamos en mi clase de cartografía funciona en línea, bastante intiutivo y fácil de utilizar, y cuando se tienen todos los datos y vectores—como era mi caso—se puede elaborar un mapa en menos de cinco minutos.

Ya frustrada y derrotada, pensé que sería una gran idea hacer pan para manejar mis niveles de estrés. Porque amasar cosas es catártico. Así que hoy les comparto mi receta de pan pita, la cual es una receta super fácil de preparar y el resultado muy versatil. Puedes comerlo solo, con hummus o cualquier esparcible, dulce o salado, o incluso utilizarlo como base para una pizzeta, y otra ventaja es que no necesitas horno, porque este pan lo podemos hacer en la sartén.

Eso sí, al igual que en la elaboración de virtualmente todos los panes, necesitarás paciencia para lograr una buena fermentación, pero aparte de eso, esta es una receta super fácil y no necesitarás ningún equipo especial.

Así que, ¡comencemos!

Ingredientes

  • 400 gr de harina todo uso
  • 5 gr de levadura seca
  • 6 gr de sal
  • 184 gr de agua
  • 16 gr de aceite de oliva (u otro tipo de aceite)
  • 16 gr de miel o 10 gr de azúcar
  • 48 gr de yogurt griego

Utensilios

  • Un bol grande
  • Dos tazones pequeños o medianos
  • Un paño limpio y húmedo que logre cubrir el bol
  • Una cuchara
  • Un cuchillo grande o un cortador de masa
  • Una bandeja de silicona para trabajar o el mesón bien limpio.
  • Una sartén
  • Una gramera

Para toda receta de panadería o repostería, te aconsejo utilizar una gramera. Los ingredientes deben ser pesados con precisión.

Preparación

En un tazón vierte el agua a temperatura ambiente junto con la levadura para activarla. El agua no debe estar muy fría porque no permite la activación de la levadura, y si está demasiado caliente, la asesinas. Deja el tazón de lado durante diez minutos o hasta que se forme en la superficie una capa de espuma.

En el otro tazón mezcla el aceite, el yogurt y la miel hasta que quede bien homogéneo.

Vuelca la harina en un molde y agrega la sal

Vierte la mezcla de yogurt en el medio de la harina y revuelve con una cuchara.

Vierte el agua con la levadura, y llegó el momento de ensuciarte las manos.

Comienza a amasar integrando todos los ingredientes. Al principio se te pegará todo a las manos, pero a medida que la levadura hace efecto sobre el gluten de la harina, la masa comenzará a tomar forma y a despegarse de tus dedos y de los bordes del bol.

Continúa amasando, trayendo los extremos de la masa hacia el centro mientras vas girando el bol. Esto lo debes hacer durante 10 minutos. Buena suerte con el entrenamiento de brazo.

Unta los lados del bol con aceite, así como la superficie de la masa y cubre el bol con el paño húmedo. Deja fermentar por dos horas.

Verás cuanto ha crecido.

Nuevamente amasa durante 3 minutos, estirando los bordes y trayéndolos hacia el centro, haciendo presión

Traslada la masa a tu mesa o bandeja de trabajo.

Divídela en ocho partes.

Aunque la puedes dividir en las porciones que desees.

Dale forma redondeada a cada una. Similar a cuando amasabas la masa entera, tomas los extremos y llévalos al centro haciendo un nudo. Luego volteas la bolita con el nudo hacia abajo.

Y con la palma de la mano vas a girarla, arrastrándola hacia ti hasta que sostenga su forma rendondita.

Repite este paso con todas las masitas y cúbrelas con el paño húmedo, dejándolas reposar durante 30 minutos.

Pasado este tiempo verás que han aumentado su tamaño y están más “esponjositas”

Unta tus manos con aceite y aplásta las bolitas, luego estíralas con las yemas de los dedos.

Y continúa.

Hasta que queden lo más delgadas posible. Ten en cuenta que deben caber en la sartén.

Pásalas a la sartén, que debe estar a fuego medio-alto, y déjalas cocinar dos minutos por cada lado. La primera podría tomar más tiempo, mientras la sartén se calienta.

Gírala. Ellas se cocinan muy rápido, así que no las pierdas de vista ni un segundo o se quemarán.

Pásalas a un plato y déjalas reposar.

Ya están listas para disfrutar.

Retomando la historia de mis mapas, pude terminarlos mientras la masa fermentaba. Al parecer, cuando mi computador escuchó que consideraba cambiarlo, cambió su actitud testaruda.

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